Retrocesos impuestos a la primera Constitución Política de la Ciudad de México por parte de la 4T

Hoy, los integrantes de la plataforma Futuro 21 recordamos el 4o aniversario de la primera Constitución Política de la Ciudad de México. Un instrumento jurídico de vanguardia discutido y aprobado por una Asamblea Constituyente, plural y democrática que diseñó un ordenamiento constitucional aprobado prácticamente por unanimidad.

Sin embargo, la Constitución Política de la Ciudad de México en tiempos de la 4T ha tenido retrocesos que nos hacen pensar en la idea de “letra muerta”. Por ello, invitamos a expertos en diversas materias a discutir el documento y su implementación en el foro moderado por el Dr. Isidro H. Cisneros, quien mencionó que en principio parecía una norma progresista, pero “desde el día siguiente a la promulgación de la nueva Constitución de la CDMX, comenzaron las involuciones desde diversos flancos”.

Educación y calidad de la educación en la Ciudad de México

Esta pandemia ha evidenciado aún más la disparidad de condiciones socioeconómicas. De acuerdo a Adriana Cepeda, “es un círculo, por el mal manejo de salud, que está ocasionando un boquete en el sistema educativo que ya tenía graves deficiencias.”  En medio de todo esto, no es plausible que se esté beneficiando solo a un modelo de educación, los estragos de la actual estrategia educativa se reflejan en los resultados. Por otro lado, a nivel nacional no se deben eliminar las evaluaciones a maestros porque “no podemos mejorar lo que no podemos evaluar”. El programa “Jóvenes construyendo el futuro” no ha dado resultados, se han desaparecido otros programas en cambio. La educación no es sólo formar, hay otra gran labor en la oferta cultural que debe haber en cada barrio.

Centro histórico: desarrollo urbano y ordenamiento territorial, sustentabilidad y medio ambiente

Para Gabriel Quadri, hubo avances indudables de diseño institucional y política pública de la CDMX, como el Instituto de Planeación, pero no se han cumplido los tiempos para que funcione con sus tareas de ordenamiento. Asimismo, no es un modelo práctico, ya que en sus palabras “la nueva Constitución tiene un modelo muy difícil de instrumentar a través de políticas públicas de regulación territorial porque hace falta promover una cultura urbana para densificar la ciudad“, que es lo mejor que podría pasarle a la ciudad.

Las formas de la democracia directa en la Constitución de la Ciudad de México

Por su parte, Jesus Ortega comentó que el documento plantea un desarrollo modernizador en materia de participación ejemplar con respecto a otras constituciones, incluida la propia Constitución de la república. Se trata pues de formas de participación ciudadana con el derecho a presentar modificaciones a las reformas y leyes de la Constitución, pero estos avances en la práctica no existen. En sus palabras, “en esta nueva Constitución existen muchos instrumentos para hacer eficaz la participación de la ciudadanía en formas de democracia directa, pero son letra muerta”.

El ideal inconcluso de la ciudad solidaria, incluyente y productiva

Aunque existan avances en materia de derechos humanos, los plazos de operación se siguen posponiendo, lo que genera que no haya condiciones para concretar dicha Constitución. De acuerdo a Angélica de la Peña, no hay plan general de desarrollo, se está retrasando la posibilidad de estos preceptos sobre derechos humanos de la ciudad. “La parte sustantiva es muy progresista en materia de derechos humanos, pero en la parte operativa, adjetiva, no hay condiciones de poderla concretar”.

Las finanzas y la economía de la Ciudad de México

La CDMX representa el principal núcleo político y económico del país, contribuye tres veces más al PIB que otras entidades federativas. Para Demetrio Sodi, no hay cambio más que en letra, porque “no hay forma de concretar la Constitución si no hay una profunda reforma fiscal y mayores recursos en la CDMX”. Es una ciudad que no tiene salida si no hay recursos para que se trate de un avance real, más allá de las letras. Es  la ciudad más afectada con actual pacto fiscal, porque transfiere más recursos a los gobiernos de otros estados. En términos financieros, la nueva Constitución tiene un costo varias veces mayor  al presupuesto actual, lo que podría solucionarse si el gobierno federal delega recursos a los estados menos desarrollados y en mayor situación de pobreza.

Ingreso básico universal

Una cuestión que se deja de lado es la de impulsar el emprendedurismo, es decir fomentar el potencial máximo si se implementa un subsidio, apoyo a los capitalinos y a los ciudadanos mexicanos con un Ingreso Básico Universal, que de acuerdo a David Olivo “sería necesario para apoyar en caso de urgencia por cambios drásticos como los causados por la pandemia”. 

Los derechos económicos, sociales y culturales en la CDMX

Para Gabriela Sodi, en materia de cultura la nueva Constitución es un retroceso. Existe el derecho a respetar la cultura propia de las regiones, pero no se ve reflejado en el mega proyecto liderado por Toledo que, de acuerdo a la artista y experta en arte, destruye la forma cultural de las colonias aledañas. “Tenemos un discurso falso, una memoria falsa y una protección falsa a los patrimonios de la Ciudad de México”.  Los derechos a la cultura se han convertido en discursos “bananeros”; urge proteger nuestro patrimonio y a la cultura de la CDMX. Es también fundamental una política muy clara de movilidad, un impuesto al carbono, que podría financiar y subsidiar el transporte colectivo, pero todo eso es letra muerta sin olvidar que no hay autoridad para regular el espacio público.

La participación ciudadana y la representación política en la CDMX

México registra un nivel muy bajo en participación ciudadana de la sociedad en la CDMX. Hay 66 organizaciones civiles por cada 10,000 habitantes. Hace falta impulsar una cultura de participación ciudadana, que no sucederá porque existe una desconfianza en las instituciones, por las malas prácticas y déficit de valores de la democracia. Ha sido organizada de forma muy vertical. No existe cultura del debate y el diálogo, que viene desde la falta de la educación crítica. Es baja la participación y la centralización del poder por parte del gobierno no ayudan. De acuerdo a Ciro Mayén, “estos avances de la nueva Constitución de la CDMX son sólo letra muerta; el déficit de ciudadanía sigue siendo un pendiente”.

La calidad de la democracia en la CDMX

Esta reforma y actualización de la Constitución representa, en teoría, un avance para mejorar la calidad de la democracia, pero nuevamente, es sólo en la letra de la ley. Antonio Vázquez mencionó que  “esta nueva constitución no pudo contemplar la existencia del fondo de capitalidad”, el cual implica 3,500 millones de pesos anuales, exclusivamente para gasto de capital. Sin dejar de lado que sigue la discrecionalidad y poca autonomía del gobierno de la CDMX, así como una disminución presupuestal. En el ámbito educativo, por ejemplo, se percibe una disminución presupuestal que genera dependencia a autoridades federales y nula apuesta a la educación. La invitación es hacer una auténtica oferta a la educación gratuita.

Principales retos

La oposición y la sociedad organizada deben participar en la toma de decisiones, tal como mencionó el presidente del PAN capitalino Andrés Atayde. “Tenemos que equilibrar el poder público en la Ciudad de México, porque la mayoría de Morena,  lejos de impulsar esta constitución la ha detenido, incluso la ha hecho retroceder”. Han demostrado incapacidad de avanzar a pesar de tener la mayoría en ambas cámaras. Es también muy importante incrementar el presupuesto para la Ciudad de Mèxico, una cantidad que haga sustentable la nueva Constitución. En cuanto a incorporar políticas que disminuyan la huella ecológica se hace con la intención de crear solidaridad con las generaciones futuras, así como salvaguardar los derechos de los defensores del medio ambiente. Esto sólo será posible si podemos impulsar a la ciudadanía a ser más partícipe y crítica en la toma de decisiones, en creación, aplicación y evaluación de políticas públicas de la Ciudad de México. Es momento de dejar de pensar que los partidos son la única vía de participación ciudadana en esta democracia.

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