Código de ética para quienes asumen candidaturas ciudadanas

etica elecciones 2021

Consideraciones: 

Pareciera que existe una distinción entre el político y el ciudadano, es decir, que la política obedece a un código de reglas (o a un sistema normativo) diferente y en algunos aspectos incompatible con el código de reglas que deben asumir los ciudadanos. Por si fuera poco, la política también se ha distanciado de los valores que desde la antigüedad la habían inspirado y que la concebían como el arte del gobierno y la virtud de servir a la colectividad. Esta separación ha reducido a la política a una simple expresión de la lucha por el poder. Por ello afirmamos que lo que la democracia es, no puede separarse de lo que la democracia debería ser. Nuestro núcleo de valores está representado por la justicia, la libertad, la solidaridad y la tolerancia.

En Futuro 21 consideramos que es necesario imprimir un contenido ético a la acción política y además promover una evaluación ética de la misma que permita definir colectivamente los valores que deben acompañar al ejercicio democrático. Concebimos a la política desde el punto de vista de los principios y de los resultados. La vida política es instrumento y forma de la vida ética. Por ello, la ética consiste en lograr el mejor modo de vida con uno mismo y con los demás. Consideramos que el fin no justifica los medios adoptados. Los medios seleccionados lo dicen todo. De aquí nuestra convicción de que sin el uso de medios democráticos, no se pueden perseguir fines y objetivos democráticos. Porque no es posible actuar para un sujeto público o para un sujeto colectivo sin hacer referencia a los valores democráticos.

Se trata de evaluar lo que está bien y lo que está mal, lo que deberíamos o no deberíamos hacer, así como de identificar los principios que deben guiar nuestro comportamiento. Estas interrogantes son fundamentales porque somos criaturas éticas. Los ciudadanos reclaman una política de la responsabilidad que se contrapone a una política de las convicciones, porque las acciones se pueden juzgar según los principios que las animan o según las consecuencias que derivan de tales decisiones. La ética de un movimiento político no puede ser solamente la ética de las intenciones. Debe ser también una ética de las consecuencias.

Tradicionalmente, los procesos electorales representan un reflejo sobre la enorme distancia existente entre el mundo de la política y el ámbito de lo social. Permiten observar el dramático divorcio que se ha desarrollado entre las diferentes opciones políticas y las necesidades concretas de los ciudadanos. El ciudadano de a pie se siente lejano de la política y muchas veces no encuentra reflejados sus intereses y protegidos sus derechos. Convocamos a todas y todos los candidatos a poner en el centro de las decisiones políticas la dignidad de la persona, la búsqueda del bien común, el respeto de los derechos humanos y la igualdad de oportunidades.

Dentro de poco más de cien días concurriremos a las urnas, por lo que candidatos y partidos deben ponerse en sintonía con la sociedad. Por ello sostenemos el siguiente Código de ética para que las candidaturas ciudadanas que contenderán en las elecciones a celebrarse el próximo 6 de junio de 2021, lo adopten con el objetivo de dar contenido ético a la política:

Compromisos:

  1. ASUMIR PÚBLICAMENTE LAS DECLARACIONES 3 DE 3 SOBRE CORRUPCIÓN Y VIOLENCIA DE GÉNERO.
  2. ACEPTAR LOS CRITERIOS DE IDONEIDAD ESTABLECIDOS POR LA AUTORIDAD ELECTORAL.
  3. ADOPTAR LA RENDICIÓN DE CUENTAS CIUDADANA.
  4. IMPULSAR LA DEMOCRACIA EXIGENTE Y DE CALIDAD.
  5. PROMOVER LA CULTURA DE LA LEGALIDAD Y EL ESTADO CONSTITUCIONAL DE DERECHO.
  6. COMBATIR CUALQUIER FORMA DE INTOLERANCIA.
  7. IMPULSAR EL PARLAMENTO ABIERTO.
  8. PROMOVER EL TRÁNSITO DE LA PARIDAD POLÍTICA A LA PARIDAD SOCIAL.
  9. COMPROMISO CON LA GESTIÓN COLEGIADA DE LA FUNCIÓN PÚBLICA.
  10. ABANDERAR LAS CAUSAS CIUDADANAS.

Frente a la crisis de los valores que afecta a la política en el actual momento histórico, en Futuro 21 anunciamos nuestro compromiso indeclinable para impulsar una revolución ética y un cambio cultural que permitan consolidar en México los valores políticos de la democracia.

Ciudad de México a 10 de febrero de 2021

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